Ir al contenido principal

Entradas

Dimelo...

...y dime, ¿cómo te atreves a mirarme con esos ojos? ¿cómo eres tan valiente de observarme con esa mirada sabiendo que esta puñetera sociedad ya no las aprecia? Tus ojos, tu espejo, tu reflejo, mostrándome todos y cada uno de los sentimientos puros que posees. Y es que no puedo creer que no dudes en mirarme así, no puedo creer que sigan habiendo miradas tan puras llenas de gente cargada de emociones reales. Y es que cuando descubrí que yo jamás perdí la noción del tiempo ni del transcurso de la vida, que siempre supe hacia donde mirar para encontrar la Luna, fue ahí, bien cerquita donde tu estabas pequeña, y tan pequeña que te veías querida estrella...

Tengo la corazonada...

"Y sientes que la vida es un vaivén, que hoy estás en lo más alto y mañana ni sabías que existía ni que podías llegar hasta lo más bajo, que a veces prometen y otras no cumplen, otras sin embargo la vida te sorprende para bien y es cuando aprendes que debes disfrutar de las cosas buenas porque no son para siempre y que no hay necesidad de sufrir tanto por las malas, porque ellas también son temporales. Y es que día a día me doy cuenta que todo esto parece un puñado de arena sobre mi mano que cada vez va desapareciendo más y más rápido y a veces es necesario apretar los puños y decidir; decidir qué es lo que quiero, y sobretodo decidir por lo qué estoy dispuesta a luchar y es aquí donde te sorprendes descubriendo que estas dispuesto a luchar por muchas cosas. Porque pese a todo tengo la corazonada de que esta vida valdrá la pena." 

Hablemos de lo que todo el mundo está hablando.

Fin del verano. No voy a engañarme a mi misma diciendo que ha sido perfecto y el mejor de todos, porque no ha sido así. No ha sido de mis mejores veranos, lo he llegado a odiar, no podía creerme todo lo que quedaba para que finalizara, pero echo un pequeño vistazo a fotografías que se tomaron en aquellos calurosos días y recuerdo las risas de cada instante, y es que no todo es bonito en la vida ni en un sólo día, pero quedémonos con esos "pequeños instantes" que alimentan tu vida y tus recuerdos, que por ellos valen la pena pasar todo lo malo, porque los recuerdos al fin y al cabo son lo único que nos queda, en nuestro mayor tesoro, la memoria. Brindo porque permanezcan las pequeñas cosas que te llenan y te llenarán por dentro.

No quiero.

Y es que no quiero entender a la vida, no la quiero entender cuando me está poniendo a prueba pidiéndome que sea fuerte y nunca dejándome que sea débil. Porque ser fuerte no es fácil, es demasiado difícil y yo quiero relajarme, no tener la necesidad de ser fuerte para pasar los días, quiero disfrutar cada instante sin preocuparme por nada.