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Intentas hacer las cosas bien olvidando que no eres perfecto.

Y te das cuenta que la vida son dos puñeteros días, que cuando menos te lo esperas llega el día de tu cumpleaños y ya ha pasado un año en tu etapa de vida, y en ese año tu vida da un giro de 360 grados. 
Pierdes amigos, te distancias de gente que no querías distanciarte, pero siempre están los verdaderos, los que te sobran dedos de una única mano para contarlos, y conoces gente nueva, gente increíble, que hace que tus días parezcan los últimos de tu vida.
Cada año la vida te pone al límite, el peor límite, el que nunca hubieses imaginado, y te das cuenta que estas solo, que eres el único que puede traspasar esos límites.
Siempre quieres hacer las cosas bien, olvidando que no eres perfecto, y que te vas a equivocar, pero siempre puedes rectificar.
Somos nosotros quienes nos ponemos la venda en los ojos, sin darnos cuenta que pese a todo lo malo esta vida vale la pena, y cumplir años también.
Gracias a todos aquellos que siempre han estado ahí, a los que se fueron y a los que aparecen sin que nadie les llame.
Porque para ser feliz se necesitan demasiadas cosas, pero las personas nos facilitan cada una de esas cosas, porque una simple sonrisa de alguien a quien quieres alegra tus días.

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We will.

All I have been always asking for was freedom. So tell me, what can I do now? Now that I regret all the times that I had it in my hands, in front of my eyes and I didn't appreciate as important as I have just realised it is. But I will be sleeping over again in the middle of nowhere and I will wake up with a stunning sky like those ones. We will be free, and we will aware how valuable freedom is. The north of Western Australia.

Que no, que yo ya no estoy, que no, que ya no quiero estar.

No quiero estar para toda esa gente con dudas, con prejuicios, los que quieren seguir atrapados en los traumas del pasado, los de “me han hecho mucho daño” Ya no quiero estar para la gente que no arriesga, esa que cree que todo ladrón es de su condición, los que no creen en segundas oportunidades (realmente para ellos mismos), los que desconfían como modo de vida. No quiero salvarte de tu propia vida, no soy quién para romper tus cadenas, y menos cuando no te dejas, y no te dejas porque no quieres. Ya no quiero ser ningún flotador salvavidas, ni hacer esfuerzos que acaban convirtiéndose en absurdos para demostrarte que “no soy igual que el resto” (tu mayor estupidez) no voy a hacer lo imposible para demostrarte que no te quiero hacer daño, no voy a molestarme en grabar en tu mente que soy todo lo contrario a decepción. Quiero gente que se arriesgue, que comprenda que hay dolores inevitables que forman parte de nuestro día a día, gente que confíe de primeras, que ya se ...