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Me fascina mi cajón de los recuerdos.

Me fascina abrir el último cajón de la mesa de mi escritorio, donde hay incontables recuerdos desde quizá hace 12 años. Viajo a miles de lugares, de personas, de momentos, de sensaciones, olores...

Me parece algo necesario, aunque a veces pienso que vivo demasiado encadenada en el pasado. Pero es que nuestro pasado somos nosotros, somos lo que somos ahora.

Defiendo que jamás lo debemos olvidar, sí superar, pero no debemos olvidar todos los errores que cometimos, sin restarles mérito, porque si estas satisfecho con lo que eres ahora, agradece todos y cada uno de los errores que cometiste.

Disfruta de tu pasado recordándolo, dándote cuenta de cuantas sonrisas te saca, deja a un lado los errores y disfruta.
Conserva todo lo que puedas, mira esa entrada de cine que te hizo sentir tan bien, mira tu primer billete de tren, y ríete de si ahora mismo tuvieras que guardar la cantidad de billetes con los que viajas a todas partes.
Mira aquel objeto insignificante que te regalaron sin saber aún para sirve, pero mantén la esperanza de que encontrarás esa respuesta el día menos esperado.

Estudia todas y cada una de tus raíces, y mejora lo que no te acabe de convencer, eres el único dueño de ti mismo, así que puedes hacerlo.

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We will.

All I have been always asking for was freedom. So tell me, what can I do now? Now that I regret all the times that I had it in my hands, in front of my eyes and I didn't appreciate as important as I have just realised it is. But I will be sleeping over again in the middle of nowhere and I will wake up with a stunning sky like those ones. We will be free, and we will aware how valuable freedom is. The north of Western Australia.

Que no, que yo ya no estoy, que no, que ya no quiero estar.

No quiero estar para toda esa gente con dudas, con prejuicios, los que quieren seguir atrapados en los traumas del pasado, los de “me han hecho mucho daño” Ya no quiero estar para la gente que no arriesga, esa que cree que todo ladrón es de su condición, los que no creen en segundas oportunidades (realmente para ellos mismos), los que desconfían como modo de vida. No quiero salvarte de tu propia vida, no soy quién para romper tus cadenas, y menos cuando no te dejas, y no te dejas porque no quieres. Ya no quiero ser ningún flotador salvavidas, ni hacer esfuerzos que acaban convirtiéndose en absurdos para demostrarte que “no soy igual que el resto” (tu mayor estupidez) no voy a hacer lo imposible para demostrarte que no te quiero hacer daño, no voy a molestarme en grabar en tu mente que soy todo lo contrario a decepción. Quiero gente que se arriesgue, que comprenda que hay dolores inevitables que forman parte de nuestro día a día, gente que confíe de primeras, que ya se ...