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A veces, me echo de menos.

A veces me echo de menos. Cuando no sé donde estoy, ni dónde me perdí, cuando siento una especie de múltiples personalidades y ya no sé quién soy yo.  Cuando no sé cuándo volveré a sentirme yo misma sin este sentimiento de de apatía y extrañeza. Me echo mucho de menos cuando pierdo la esencia, de mi y de todo, pero sobre todo, cuando ya ni recuerdo cuál es esta.

Perspectiva.

No puedo recordar dónde ni cuándo pero hace unos días leí la frase "ganar perspectiva" y me encantó, porque creo firmemente en que todo nos iría mejor si tan sólo aprendiéramos a ganar más perspectiva, si nos preocupáramos verdaderamente por ganarla. La perspectiva es ver con los ojos de otro, sentir desde otro cuerpo, tomar diferentes zapatos, y esto, déjame decirte, nos hace extremadamente poderosos.

Me liberé.

Me liberé. Cuando aprendí que nadie vendría a salvarme, me liberé. Cuando interioricé que no puedo estar para todo el mundo, me liberé. Cuando entendí que todo el mundo tampoco puede estar para mí, me liberé. Cuando encontré abrazos salvavidas, entendiendo que eran efímeros, me liberé. Cuando encontré hogares en personas y momentos, efímeros también, me liberé. Cuando dejé de ser mi peor enemiga, me liberé. Cuando supe que quiero ser mi mejor amiga, me liberé. Cuando vi que yo era mi súper heroína, me liberé. Cuando entendí que a veces dar más de ti a terceros es tóxico, me liberé. Cuando acepté mis más y mis menos, mi liberé. Cuando acepté todos mis monstruos, aunque no me gustasen, me liberé. Cuando entendí que todos formamos parte de traumas no deseados, me liberé. Cuando realmente me di cuenta de que mañana es un nuevo día, me liberé. Cuando me repetí una y mil veces que esto también pasaría, me liberé. Cuando me dije, me digo y me repito que todo cambio está dentro...

2017, 2018.

2017 y 2018, os juro que no os voy a olvidar. Habéis hecho hasta lo imposible para que quedéis grabados a fuego en cualquier lugar de mi cuerpo, y de mi alma. Vinisteis para coger todo lo que tenía construido (o en ruinas) para lanzarlo como quién lanza una moneda al azar y prueba suerte. Y ya no sé si cayó más por el lado de la buena o de la mala suerte, o tal vez, fue esa excepción, que por pocas probabilidades que existen en el azar, está, y cayó quedándose de pie justo en el estrecho de su circunferencia.  Y es que sin lugar a dudas, ya no existe esa mujer, niña, llamalo X, que era. Soy otra. Soy otra X marcada por cambios gigantes y por mil golpes. Pero, ¿sabes? La versión anterior a mi, ya aprendió a esquivarlos, así que esta nueva versión, ya ni te cuento.  He aprendido tanto en estos dos años... que no sé por donde empezar, pero quizás debería remarcar el miedo como principal.  Ya no tengo miedo, a nada. Durante este tiempo te juro que vi al miedo de cara, ...

Mamá, te quiero.

Mamá, duele tanto, pero tanto que no estés. Duele las 24 horas del día los 7 días de la semana. Estoy intentando aprender a cómo vivir sin ti y a cómo gestionar este dolor. Aprendiendo a vivir de los recuerdos y mantenerlos de forma eterna. Aprendiendo a poner voz a los momentos que necesito escucharte. Aprendiendo a asimilar que esto es verdad, que la pesadilla continua y que va a ser la pesadilla con la que voy a convivir cada día. Aprendiendo a despertar del precioso sueño que a veces ronda por mi cabeza creyendo que sigues aquí, para contestar mis mensajes y mis videollamadas. Hace 9 meses y 5 días desde nuestro último abrazo, nuestros últimos besos... hace 2 meses y 21 días desde que te vi por videollamada... 2 meses y 21 días desde que decidiste irte, 2 meses y 19 días que tuve que despedirte... Y aún no sé cómo despedirme de unos abrazos, de unos besos, consejos y risas que una madre te da.  Y como duelen los arrepentimientos, los "tendría que haber aprovechado mejor...

Control.

"Inocentes creyendo en el control. Pecadores por creer tenerlo. Y qué triste. Qué triste el sonido en tu mente cuando todo desvanece, se quebranta. En cuestión de segundos. Por haber sido, inocentes y pecadores."