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Porque amas, porque vives.

¿Sabes esa sensación de romperte?

Cuando te rompen el corazón, el alma, toda tú en mil pedazos.

Y aquí estas, intentando cogerlos de uno en uno, con cuidado, sin saber por donde empezar, donde va cada uno, si lo estás haciendo bien.

Hasta que te cansas, te agotas, porque duele demasiado, y los tiras de nuevo, y te rompes tú misma. Porque no quieres aceptar la realidad, la mierda de realidad que se plantea antes tus ojos. Porque no te la prometieron así, te ilusionaron.

Nos ilusionan, sin saber lo difícil que es conseguirlo, pero aún así lo consiguen, con creces, para después nada, humo, todo se ha esfumado.

Menos tú, claro. Que aquí estas rota de dolor, sin saber como sanar todas y cada una de las heridas que rondan tu mente y tus sentimientos. Y dicen, tiempo al tiempo, y tú no puedes parar de repetir las mismas preguntas, ¿hasta cuándo?, ¿aún no ha sido suficiente?, ¿otra vez la misma mierda?

Las mismas preguntas sin respuesta. Pero también dicen, ¡cambia las preguntas!

De acuerdo.

¿Por qué?, ¿por qué a mi?, ¿por qué otra vez?

Y aquí estás, en bucle, sin poder salir.

Porque amas, porque vives, porque te han hecho daño, pero recuerda; lo has hecho bien, porque has sentido de verdad, y esto querida, cada vez ocurre menos.


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We will.

All I have been always asking for was freedom. So tell me, what can I do now? Now that I regret all the times that I had it in my hands, in front of my eyes and I didn't appreciate as important as I have just realised it is. But I will be sleeping over again in the middle of nowhere and I will wake up with a stunning sky like those ones. We will be free, and we will aware how valuable freedom is. The north of Western Australia.

Que no, que yo ya no estoy, que no, que ya no quiero estar.

No quiero estar para toda esa gente con dudas, con prejuicios, los que quieren seguir atrapados en los traumas del pasado, los de “me han hecho mucho daño” Ya no quiero estar para la gente que no arriesga, esa que cree que todo ladrón es de su condición, los que no creen en segundas oportunidades (realmente para ellos mismos), los que desconfían como modo de vida. No quiero salvarte de tu propia vida, no soy quién para romper tus cadenas, y menos cuando no te dejas, y no te dejas porque no quieres. Ya no quiero ser ningún flotador salvavidas, ni hacer esfuerzos que acaban convirtiéndose en absurdos para demostrarte que “no soy igual que el resto” (tu mayor estupidez) no voy a hacer lo imposible para demostrarte que no te quiero hacer daño, no voy a molestarme en grabar en tu mente que soy todo lo contrario a decepción. Quiero gente que se arriesgue, que comprenda que hay dolores inevitables que forman parte de nuestro día a día, gente que confíe de primeras, que ya se ...