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"Tic, tac, tic, tac..."

Ese tic, tac que suena en tu cabeza, esos nervios, las inseguridades, las manos sudando y el corazón saliéndose del pecho. Ese tic, tac de miedos, mezclado muchas veces, con esa humilde y quizás inconsciente, esperanza. Ese tic, tac que parece que no avanza. Ansiosos. Creyendo en el poder del control. Ilusos. Ese tic, tac imaginario, el que desearías que existiera y el que se acaba convirtiendo en toxicidad. El tic, tac que se descontrola cada vez que vuelves a mirar la pantalla del móvil, ese tic, tac que te abofetea y te recuerda que mereces algo mejor. Las cuentas atrás, las mariposas, las lágrimas, las sonrisas y risas nerviosas, el dolor y también los llantos.  ¿Cuál es el tuyo? Perth, Western Australia.

Being aware is the power

A few days ago I had the chance to deeply look back. And I found different versions of myself. Then, I tried to look at all of them from my very own version right now, and that was speechless. That was speechless because I realised how incredible we are, every time we change, how the change is the key and how being aware is the power. Now, I can't wait to keep on that, I can't wait to look back at me again, I can't wait to see the fails, the learning, the improvement and how I am trying harder and harder in terms of self care. "Being aware is the power" Hace unos días tuve la oportunidad de echar la vista atrás, y me encontré con diferentes versiones de mi misma. Después, traté de mirar a todas ellas desde mi propia versión actual, y aquello me dejó sin palabras. Me dejó sin palabras porque me di cuenta lo increíbles que somos cada vez que cambiamos, como el cambio es la clave y como ser conscientes de ello es lo más poderoso. Ahora, quiero seguir co...

We will.

All I have been always asking for was freedom. So tell me, what can I do now? Now that I regret all the times that I had it in my hands, in front of my eyes and I didn't appreciate as important as I have just realised it is. But I will be sleeping over again in the middle of nowhere and I will wake up with a stunning sky like those ones. We will be free, and we will aware how valuable freedom is. The north of Western Australia.

Que no, que yo ya no estoy, que no, que ya no quiero estar.

No quiero estar para toda esa gente con dudas, con prejuicios, los que quieren seguir atrapados en los traumas del pasado, los de “me han hecho mucho daño” Ya no quiero estar para la gente que no arriesga, esa que cree que todo ladrón es de su condición, los que no creen en segundas oportunidades (realmente para ellos mismos), los que desconfían como modo de vida. No quiero salvarte de tu propia vida, no soy quién para romper tus cadenas, y menos cuando no te dejas, y no te dejas porque no quieres. Ya no quiero ser ningún flotador salvavidas, ni hacer esfuerzos que acaban convirtiéndose en absurdos para demostrarte que “no soy igual que el resto” (tu mayor estupidez) no voy a hacer lo imposible para demostrarte que no te quiero hacer daño, no voy a molestarme en grabar en tu mente que soy todo lo contrario a decepción. Quiero gente que se arriesgue, que comprenda que hay dolores inevitables que forman parte de nuestro día a día, gente que confíe de primeras, que ya se ...

A veces, me echo de menos.

A veces me echo de menos. Cuando no sé donde estoy, ni dónde me perdí, cuando siento una especie de múltiples personalidades y ya no sé quién soy yo.  Cuando no sé cuándo volveré a sentirme yo misma sin este sentimiento de de apatía y extrañeza. Me echo mucho de menos cuando pierdo la esencia, de mi y de todo, pero sobre todo, cuando ya ni recuerdo cuál es esta.

Perspectiva.

No puedo recordar dónde ni cuándo pero hace unos días leí la frase "ganar perspectiva" y me encantó, porque creo firmemente en que todo nos iría mejor si tan sólo aprendiéramos a ganar más perspectiva, si nos preocupáramos verdaderamente por ganarla. La perspectiva es ver con los ojos de otro, sentir desde otro cuerpo, tomar diferentes zapatos, y esto, déjame decirte, nos hace extremadamente poderosos.

Me liberé.

Me liberé. Cuando aprendí que nadie vendría a salvarme, me liberé. Cuando interioricé que no puedo estar para todo el mundo, me liberé. Cuando entendí que todo el mundo tampoco puede estar para mí, me liberé. Cuando encontré abrazos salvavidas, entendiendo que eran efímeros, me liberé. Cuando encontré hogares en personas y momentos, efímeros también, me liberé. Cuando dejé de ser mi peor enemiga, me liberé. Cuando supe que quiero ser mi mejor amiga, me liberé. Cuando vi que yo era mi súper heroína, me liberé. Cuando entendí que a veces dar más de ti a terceros es tóxico, me liberé. Cuando acepté mis más y mis menos, mi liberé. Cuando acepté todos mis monstruos, aunque no me gustasen, me liberé. Cuando entendí que todos formamos parte de traumas no deseados, me liberé. Cuando realmente me di cuenta de que mañana es un nuevo día, me liberé. Cuando me repetí una y mil veces que esto también pasaría, me liberé. Cuando me dije, me digo y me repito que todo cambio está dentro...

2017, 2018.

2017 y 2018, os juro que no os voy a olvidar. Habéis hecho hasta lo imposible para que quedéis grabados a fuego en cualquier lugar de mi cuerpo, y de mi alma. Vinisteis para coger todo lo que tenía construido (o en ruinas) para lanzarlo como quién lanza una moneda al azar y prueba suerte. Y ya no sé si cayó más por el lado de la buena o de la mala suerte, o tal vez, fue esa excepción, que por pocas probabilidades que existen en el azar, está, y cayó quedándose de pie justo en el estrecho de su circunferencia.  Y es que sin lugar a dudas, ya no existe esa mujer, niña, llamalo X, que era. Soy otra. Soy otra X marcada por cambios gigantes y por mil golpes. Pero, ¿sabes? La versión anterior a mi, ya aprendió a esquivarlos, así que esta nueva versión, ya ni te cuento.  He aprendido tanto en estos dos años... que no sé por donde empezar, pero quizás debería remarcar el miedo como principal.  Ya no tengo miedo, a nada. Durante este tiempo te juro que vi al miedo de cara, ...

Mamá, te quiero.

Mamá, duele tanto, pero tanto que no estés. Duele las 24 horas del día los 7 días de la semana. Estoy intentando aprender a cómo vivir sin ti y a cómo gestionar este dolor. Aprendiendo a vivir de los recuerdos y mantenerlos de forma eterna. Aprendiendo a poner voz a los momentos que necesito escucharte. Aprendiendo a asimilar que esto es verdad, que la pesadilla continua y que va a ser la pesadilla con la que voy a convivir cada día. Aprendiendo a despertar del precioso sueño que a veces ronda por mi cabeza creyendo que sigues aquí, para contestar mis mensajes y mis videollamadas. Hace 9 meses y 5 días desde nuestro último abrazo, nuestros últimos besos... hace 2 meses y 21 días desde que te vi por videollamada... 2 meses y 21 días desde que decidiste irte, 2 meses y 19 días que tuve que despedirte... Y aún no sé cómo despedirme de unos abrazos, de unos besos, consejos y risas que una madre te da.  Y como duelen los arrepentimientos, los "tendría que haber aprovechado mejor...

Control.

"Inocentes creyendo en el control. Pecadores por creer tenerlo. Y qué triste. Qué triste el sonido en tu mente cuando todo desvanece, se quebranta. En cuestión de segundos. Por haber sido, inocentes y pecadores."

Siempre.

"Tiempo de reencontrarse. A uno mismo. Siempre."

Porque amas, porque vives.

¿Sabes esa sensación de romperte? Cuando te rompen el corazón, el alma, toda tú en mil pedazos. Y aquí estas, intentando cogerlos de uno en uno, con cuidado, sin saber por donde empezar, donde va cada uno, si lo estás haciendo bien. Hasta que te cansas, te agotas, porque duele demasiado, y los tiras de nuevo, y te rompes tú misma. Porque no quieres aceptar la realidad, la mierda de realidad que se plantea antes tus ojos. Porque no te la prometieron así, te ilusionaron. Nos ilusionan, sin saber lo difícil que es conseguirlo, pero aún así lo consiguen, con creces, para después nada, humo, todo se ha esfumado. Menos tú, claro. Que aquí estas rota de dolor, sin saber como sanar todas y cada una de las heridas que rondan tu mente y tus sentimientos. Y dicen, tiempo al tiempo, y tú no puedes parar de repetir las mismas preguntas, ¿hasta cuándo?, ¿aún no ha sido suficiente?, ¿otra vez la misma mierda? Las mismas preguntas sin respuesta. Pero también dicen, ¡cambia las p...

Atrapados.

Atrapados. En nuestra propia mente, en el pasado, en el recuerdo. Cuando deberíamos estar atrapados en el presente, aquí y ahora , sentir como se esfuma, sentir que somos libres de cualquier atadura. Pero no. Nos atamos a cualquier cosa para herirnos intensamente. Lentamente. Maldita mente, maldito pasado, malditos recuerdos. No jugáis limpio.

Y aquí estás, querido verano.

Verano, como te empeñas en mantenerme ocupada. Aún así siempre encuentras el momento (demasiados momentos) para que piense y vuelva a pensar todo una y otra vez. Desde una perspectiva, desde otra, con hechos, con los que supones que pueden pasar y con los que desearía que sucediesen, mientras me vuelves a recordar los que realmente sucedieron. Me das demasiado tiempo para practicar esta tortura mental, día tras día, para crearme ansiedad. Dichosa ansiedad, quiere estar en todo momento, en cualquier lugar. Amor y odio es lo que siento. Amo estos momentos en los que reflexiono y conecto conmigo misma, con mi parte más vulnerable, pero odio hacerme daño con ello. Pero así es, va ligado, no puedo separarlo. No de momento. Quiero intentarlo, sin saber aún cómo. Sin saber como cojones desviar mi mente, la cuál jamas se detiene, busca y rebusca, todo. Para debatir, para encontrar esas incongruencias, recordar las malas decisiones, y con ello, culpabilidad, ira, frustración. Ansi...

Volví, y volveré.

Y sabía que volvería.  Tarde o temprano volvería.  Donde nada importa, donde todo te hace vulnerable. Supongo que es la sensación de tocar fondo, de no ver la salida, la escapatoria.  Aunque pienso realmente que la escapatoria es esta, la peor de todas, la más dolorosa. La de tantos ¿por qué? La de tantas preguntas sin respuesta. La de silencios inmensos. Lágrimas sin sentido. La de compadecerse de uno mismo, sin motivo, sin argumento, porque sí. En vez de querernos un poquito más , ¿qué cojones estamos haciendo?