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Mamá, te quiero.

Mamá, duele tanto, pero tanto que no estés. Duele las 24 horas del día los 7 días de la semana. Estoy intentando aprender a cómo vivir sin ti y a cómo gestionar este dolor. Aprendiendo a vivir de los recuerdos y mantenerlos de forma eterna. Aprendiendo a poner voz a los momentos que necesito escucharte. Aprendiendo a asimilar que esto es verdad, que la pesadilla continua y que va a ser la pesadilla con la que voy a convivir cada día. Aprendiendo a despertar del precioso sueño que a veces ronda por mi cabeza creyendo que sigues aquí, para contestar mis mensajes y mis videollamadas. Hace 9 meses y 5 días desde nuestro último abrazo, nuestros últimos besos... hace 2 meses y 21 días desde que te vi por videollamada... 2 meses y 21 días desde que decidiste irte, 2 meses y 19 días que tuve que despedirte... Y aún no sé cómo despedirme de unos abrazos, de unos besos, consejos y risas que una madre te da.  Y como duelen los arrepentimientos, los "tendría que haber aprovechado mejor...

Control.

"Inocentes creyendo en el control. Pecadores por creer tenerlo. Y qué triste. Qué triste el sonido en tu mente cuando todo desvanece, se quebranta. En cuestión de segundos. Por haber sido, inocentes y pecadores."

Siempre.

"Tiempo de reencontrarse. A uno mismo. Siempre."

Porque amas, porque vives.

¿Sabes esa sensación de romperte? Cuando te rompen el corazón, el alma, toda tú en mil pedazos. Y aquí estas, intentando cogerlos de uno en uno, con cuidado, sin saber por donde empezar, donde va cada uno, si lo estás haciendo bien. Hasta que te cansas, te agotas, porque duele demasiado, y los tiras de nuevo, y te rompes tú misma. Porque no quieres aceptar la realidad, la mierda de realidad que se plantea antes tus ojos. Porque no te la prometieron así, te ilusionaron. Nos ilusionan, sin saber lo difícil que es conseguirlo, pero aún así lo consiguen, con creces, para después nada, humo, todo se ha esfumado. Menos tú, claro. Que aquí estas rota de dolor, sin saber como sanar todas y cada una de las heridas que rondan tu mente y tus sentimientos. Y dicen, tiempo al tiempo, y tú no puedes parar de repetir las mismas preguntas, ¿hasta cuándo?, ¿aún no ha sido suficiente?, ¿otra vez la misma mierda? Las mismas preguntas sin respuesta. Pero también dicen, ¡cambia las p...

Atrapados.

Atrapados. En nuestra propia mente, en el pasado, en el recuerdo. Cuando deberíamos estar atrapados en el presente, aquí y ahora , sentir como se esfuma, sentir que somos libres de cualquier atadura. Pero no. Nos atamos a cualquier cosa para herirnos intensamente. Lentamente. Maldita mente, maldito pasado, malditos recuerdos. No jugáis limpio.

Y aquí estás, querido verano.

Verano, como te empeñas en mantenerme ocupada. Aún así siempre encuentras el momento (demasiados momentos) para que piense y vuelva a pensar todo una y otra vez. Desde una perspectiva, desde otra, con hechos, con los que supones que pueden pasar y con los que desearía que sucediesen, mientras me vuelves a recordar los que realmente sucedieron. Me das demasiado tiempo para practicar esta tortura mental, día tras día, para crearme ansiedad. Dichosa ansiedad, quiere estar en todo momento, en cualquier lugar. Amor y odio es lo que siento. Amo estos momentos en los que reflexiono y conecto conmigo misma, con mi parte más vulnerable, pero odio hacerme daño con ello. Pero así es, va ligado, no puedo separarlo. No de momento. Quiero intentarlo, sin saber aún cómo. Sin saber como cojones desviar mi mente, la cuál jamas se detiene, busca y rebusca, todo. Para debatir, para encontrar esas incongruencias, recordar las malas decisiones, y con ello, culpabilidad, ira, frustración. Ansi...